lunes, 10 de agosto de 2015

LA DEGUSTACION DE UN VINO (3) EL COLOR


Existe un principio básico en cuanto al color de los vinos. Los blancos, con el envejecimiento, se oscurecen; los tintos se aclaran. Distintos factores: el tipo de uva, la maceración de los hollejos, la madurez de la uva, la duración de la crianza y la vejez en la botella, se combinan e influyen en el color del vino.

Los blancos

•    El oscurecimiento de los vinos blancos en la botella se debe a la oxidación por el calor y la luz. También la cesión colorante de la madera a partir de los cuatro meses de crianza proporciona un tono más amarillento. 
•    Los reflejos verdosos revelan una acidez mayor. 
•    La chardonnay tiene siempre un ligero fondo amarillo. Por el contrario, una sauvignon blanc en circunstancias similares da unos tonos más pálidos. 
•    Un blanco pálido, muy brillante y con una espuma rápida será un vino joven, procedente de zonas frías ricas en ácidos y si no, al menos habrá sido elaborado conforme a las modernas reglas de la enología con una vendimia precoz escasa de azúcar y, por lo tanto, rica en ácidos. 
•    Un blanco que al verterlo en la copa parece más denso, procederá de climas cálidos. 

Los tintos

•    El tiempo necesario para la extracción de materia colorante durante la maceración del hollejo con el mosto depende del grado de insolación que haya tenido la uva durante su período vegetativo. 
•    El vino, en su primera época, muestra un color sólido e intenso. Con el paso de los años se abrirá ligeramente debido a que las moléculas del color tienden a soldarse unas con otras haciéndose más gruesas. 
•    Un tinto con reflejos brillantes y ribetes bermellón-rosáceos vendrá de zonas septentrionales y tendrá una acidez elevada. 
•    Un tinto de tonos violáceos con atisbos marrones descubre un origen de climas cálidos.



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